¿Qué es Sordera Subita?

Sordera súbita: qué es y cómo tratarla

Imaginar que te despiertas una mañana y, de un instante a otro, notas que de un oído casi no escuchas nada. Puede que sientas el lado “apagado”, como si estuviera taponado, o quizá oigas un fuerte zumbido que no habías percibido antes. Muchas personas piensan que se trata de un simple tapón de cera o de algo que se pasará solo, pero en realidad puede ser sordera súbita, un problema del oído que debe tratarse con rapidez.

En las siguientes líneas vamos a explicar qué es la sordera súbita, cuáles son sus manifestaciones más habituales y en qué consiste el tratamiento de la sordera súbita, utilizando un lenguaje sencillo pero completo, para que cualquier persona pueda entenderlo sin necesidad de conocimientos médicos previos. Aprovecharemos también para enlazar a otros contenidos relacionados que amplían esta información.


¿Qué es la sordera subita?

Qué es la sordera súbita

La sordera súbita, también llamada pérdida súbita de audición, es una disminución importante de la capacidad de oír que aparece en muy poco tiempo, normalmente en menos de tres días. Lo habitual es que afecte a un solo oído y que la persona note un cambio claro respecto a cómo escuchaba antes: de repente, los sonidos se perciben lejanos, distorsionados o, directamente, no se oyen.

En esta afección, el problema no está en el pabellón de la oreja ni en el conducto donde se acumula la cera, sino en zonas más internas, como el oído interno o el nervio que lleva el sonido al cerebro. Por eso, desde fuera el oído puede verse completamente normal y aun así existir una sordera súbita.

Una forma sencilla de entenderlo es imaginar que el oído es como una cadena de transmisión. El pabellón recoge el sonido, el conducto auditivo lo conduce hacia dentro y, a partir de ahí, pequeñas estructuras se encargan de transformarlo en impulsos que el cerebro interpreta como palabras, música o ruidos. En la sordera súbita, una parte de esa cadena interna deja de funcionar de forma adecuada y la audición se desploma. Si quieres profundizar en cómo se puede perder la audición por distintos motivos, puedes consultar el artículo sobre los tipos de pérdida auditiva.


Cómo se manifiesta la sordera súbita

Aunque cada persona la vive de manera distinta, hay ciertos síntomas que se repiten con frecuencia. El más llamativo es la pérdida repentina de audición en un oído, que puede ir desde una sensación de “sonido amortiguado” hasta la impresión de haberse quedado totalmente sordo de ese lado.

A menudo se acompaña de zumbidos o ruidos extraños dentro del oído, conocidos como acúfenos o tinnitus. Algunas personas describen un pitido continuo; otras hablan de un rugido, un murmullo o un sonido parecido al de un motor. Este ruido interno puede resultar muy molesto, sobre todo en momentos de silencio, y aumenta la preocupación. Si te interesa este síntoma en detalle, en el blog puedes encontrar más información sobre tinnitus: causas, síntomas y tratamientos.

También es frecuente notar el oído como lleno o taponado, similar a lo que ocurre al cambiar de altitud en un avión, pero sin que mejore al tragar o al bostezar. En algunas ocasiones se suma mareo o inestabilidad, lo que hace que la persona sienta que todo gira o que pierde el equilibrio con facilidad.

Más allá de estas sensaciones físicas, la sordera súbita tiene un impacto directo en la vida cotidiana: cuesta seguir conversaciones, se hace difícil hablar por teléfono con el oído afectado y el entorno sonoro parece descompensado, como si el mundo sonara solo por un lado.


Diferencias con un simple tapón de cera u otras molestias

No es raro confundir la sordera súbita con problemas más sencillos, como un tapón de cerumen o la sensación de oído cargado durante un resfriado. Sin embargo, hay diferencias importantes.

El tapón de cera suele producir una pérdida de audición progresiva; al principio se oye un poco menos y, con el tiempo, el bloqueo aumenta. Muchas veces la persona nota que la sensación cambia al mover la mandíbula o al manipular la oreja. Además, cuando un profesional sanitario examina el oído con un otoscopio, ve claramente la acumulación de cerumen.

En un catarro o una alergia, la sensación de oído “taponado” suele acompañarse de mocos, congestión nasal o dolor de garganta. También hay cuadros inflamatorios, como la otitis, que pueden provocar dolor, secreción y sensación de oído tapado; en este caso te puede ayudar el artículo específico sobre qué es la otitis, sus síntomas y tratamientos.

En la sordera súbita, en cambio, la pérdida es brusca, aparece de forma casi inesperada y no mejora con maniobras como sonarse, bostezar o masticar chicle. El oído externo suele verse limpio y normal, lo que ya hace sospechar que el problema está más adentro.


Posibles causas de la sordera súbita

Una de las características más desconcertantes de esta afección es que, en la mayoría de los casos, no se encuentra una causa clara. A esto se le llama sordera súbita idiopática. Aun así, los especialistas conocen varias situaciones que se han relacionado con su aparición.

En algunos pacientes se sospecha que puede haber un problema de riego sanguíneo en la zona del oído interno. Esta parte del oído depende de vasos sanguíneos muy finos, y si por algún motivo disminuye el flujo de sangre, las células encargadas de captar el sonido pueden resultar dañadas.

Otras veces se piensa en una infección viral previa. Hay personas que han pasado recientemente una gripe fuerte, una infección respiratoria o un cuadro febril y, días después, desarrollan una sordera súbita. La idea es que ciertos virus podrían afectar de forma indirecta al oído interno.

También se han descrito casos relacionados con enfermedades autoinmunes, en las que el propio sistema defensivo del organismo se confunde y ataca estructuras del oído, así como algunos traumatismos, golpes en la cabeza o exposiciones a ruidos intensos. Ciertos medicamentos, cuando se toman en grandes dosis o durante periodos prolongados, pueden ser tóxicos para el oído.

Sin embargo, en la práctica diaria, incluso con estudios detallados, la causa sigue sin conocerse en un alto porcentaje de pacientes. Esto no significa que no haya opciones de tratamiento, pero sí explica por qué se habla a menudo de “origen desconocido”. Si quieres una visión global de cómo se manifiesta y se maneja la pérdida auditiva en general, puedes leer el artículo sobre pérdida de audición: síntomas, diagnóstico y tratamiento.


Por qué la sordera súbita es una urgencia

Puede resultar tentador pensar: “Seguro que se me pasa solo”, “es un tapón” o “ya iré al médico si sigo igual en unos días”. Esa forma de actuar, comprensible por miedo o por falta de información, no es la más segura.

La sordera súbita se considera una urgencia médica porque el tiempo es un factor decisivo. Cuanto antes se valore el problema y se inicie un tratamiento adecuado, mayor es la probabilidad de recuperar buena parte de la audición. Cuando se dejan pasar muchos días, las posibilidades de mejoría disminuyen de forma notable.

Por eso, ante una pérdida de audición rápida, la recomendación general es acudir cuanto antes a urgencias o a un especialista en otorrinolaringología. No es necesario ir alarmado, pero sí conviene ser consciente de que se trata de una situación que no debe ignorarse ni dejarse para “la semana que viene”.


Diagnostico de la sordera súbita

Cómo se diagnostica la sordera súbita

El diagnóstico combina la historia que cuenta la persona, la exploración física y algunas pruebas sencillas.

En primer lugar, el profesional sanitario realiza una entrevista detallada: pregunta cuándo comenzó la pérdida de audición, si apareció de golpe o de forma progresiva, en qué situaciones se nota más, si hay zumbidos, mareos, dolor o antecedentes recientes de infección, traumatismo o toma de medicamentos nuevos. Esta conversación ya orienta mucho sobre lo que está ocurriendo.

Después se examina el oído con un otoscopio, un instrumento que permite ver el conducto auditivo y el tímpano. Si se observa un tapón de cera, una inflamación evidente o una perforación, se buscará si esa es la causa del problema. Cuando todo se ve normal, se refuerza la sospecha de sordera súbita.

La prueba clave suele ser la audiometría, en la que el paciente escucha sonidos de distintas intensidades por unos auriculares y va indicando cuáles oye. De esta manera se dibuja un “mapa” de la audición que ayuda a medir el grado de pérdida y a diferenciar si el problema es de transmisión del sonido o de la parte nerviosa. En la web puedes encontrar más detalles sobre este tipo de estudios en la sección de evaluaciones auditivas.

En algunos casos, sobre todo si la sordera es muy intensa o si se sospechan otras enfermedades, el otorrino puede solicitar análisis de sangre o una resonancia magnética para descartar causas poco frecuentes, como determinados tumores del nervio auditivo. No todos los pacientes necesitan estas pruebas; se decide de forma individual.


Tratar la sordera súbita: opciones de tratamiento

Llegamos a uno de los puntos que más preocupan: cómo tratar la sordera súbita y qué se puede hacer para intentar recuperar la audición.

El tratamiento de base más extendido son los corticoides, un tipo de medicamento con un potente efecto antiinflamatorio. El objetivo es reducir la inflamación y el daño en el oído interno para darle la mejor oportunidad posible de recuperarse. Estos fármacos pueden administrarse en pastillas, mediante sueros intravenosos e incluso como inyecciones en el oído medio, desde donde actúan sobre la zona afectada.

La dosis, la vía de administración y la duración del tratamiento no son iguales en todos los pacientes. El especialista valora cada caso según la edad, las enfermedades previas, el grado de pérdida auditiva y el momento en que se inicia la terapia. Por eso es tan importante no automedicarse y dejar que sea un profesional quien ajuste el plan.

En algunos centros se emplean también tratamientos complementarios, como medicamentos antivirales si se sospecha que un virus concreto está implicado, u oxigenoterapia hiperbárica, que consiste en respirar oxígeno puro bajo presión en una cámara especial. Esta última se utiliza como apoyo en determinados pacientes, especialmente cuando se empieza pronto.

Cuando a pesar de todo la recuperación no es completa, se valoran opciones de rehabilitación auditiva. Aquí entran en juego los audífonos adaptados a la pérdida que queda, dispositivos que envían el sonido del oído afectado al oído sano o, en casos muy severos, los implantes cocleares, que son aparatos electrónicos que estimulan directamente el nervio auditivo. El objetivo es que la persona vuelva a comunicarse con la mayor comodidad posible y pueda seguir con su vida diaria.


Pronóstico y recuperación

No todas las sorderas súbitas evolucionan de la misma manera. Hay personas que recuperan casi toda la audición, otras que mejoran de forma parcial y un grupo en el que la pérdida se mantiene de manera importante. En general, cuanto más leve es la pérdida inicial y más rápido se inicia el tratamiento, mejores son las expectativas.

También influyen otros factores, como la presencia de mareos intensos o de enfermedades previas que afecten a la circulación sanguínea. Aun así, incluso en los casos más serios, iniciar el tratamiento ofrece más opciones que no hacer nada.

Durante el proceso de recuperación es normal que el paciente experimente altibajos: hay días en los que parece que oye mejor y otros en los que tiene la sensación contraria. Es importante mantener una buena comunicación con el equipo médico, acudir a las revisiones y comentar cualquier cambio que llame la atención.


Qué hacer si sospechas sordera súbita

Si notas que, de un momento a otro, escuchas mucho menos con un oído, lo más prudente es seguir una serie de pasos sencillos. Lo primero es no restarle importancia. Aunque al final resulte ser algo menos grave, es mejor confirmar la situación que dejar pasar el tiempo.

Evita introducir objetos en el oído para intentar limpiarlo y no uses bastoncillos, horquillas ni remedios caseros. Lejos de ayudar, podrían empeorar el problema o causar una lesión añadida. Tampoco es recomendable comenzar tratamientos por tu cuenta, ni con gotas ni con pastillas, sin haber sido valorado antes.

Lo adecuado es buscar atención médica rápida, ya sea en un servicio de urgencias o en la consulta de un especialista en oído. Al llegar, explica con claridad desde cuándo notas la pérdida, cómo empezó, si vino acompañada de un zumbido o de mareo y si has tenido algún golpe, infección o medicación nueva en las últimas semanas. Toda esa información ayuda a orientar el diagnóstico y a decidir la mejor forma de actuar.

La sordera súbita puede resultar muy angustiante, pero conocer qué es la sordera súbita y cómo tratarla ayuda a reaccionar con calma y rapidez. Se trata de una condición en la que cada hora cuenta, y por eso es esencial no retrasar la consulta médica.

Si tú o alguien de tu entorno experimenta una pérdida brusca de audición, recuerda: no es algo que deba dejarse pasar sin más. Una valoración temprana y un tratamiento adecuado pueden marcar la diferencia entre recuperar gran parte de la audición o convivir con una pérdida permanente.

Este texto tiene un propósito informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Ante cualquier duda o síntoma compatible con sordera súbita o con la necesidad de un tratamiento para sordera súbita, lo más sensato es ponerse en manos de un médico, preferiblemente un otorrino.


Si notas cambios en tu audición, zumbidos persistentes o una sensación de oído taponado que no desaparece, no lo dejes para después. Una revisión a tiempo puede marcar la diferencia en tu salud auditiva y en tu calidad de vida.

Te invitamos a solicitar una evaluación auditiva completa con nuestro equipo de especialistas para conocer el estado real de tu oído y recibir las recomendaciones más adecuadas para tu caso.

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