Los audífonos medicados son una inversión importante en tu salud auditiva y en tu calidad de vida. Sin embargo, muchos usuarios cometen pequeños errores en el día a día que, con el tiempo, terminan causando fallas, visitas al servicio técnico e incluso la necesidad de reemplazar el dispositivo antes de lo esperado.
La buena noticia es que la mayoría de estos problemas se pueden evitar con hábitos sencillos de mantenimiento y limpieza de audífonos medicados. A continuación, repasamos los errores más frecuentes y qué puedes hacer para proteger mejor tus audífonos.
Si además quieres maximizar su rendimiento, también es útil conocer los distintos accesorios para audífonos medicados disponibles para cuidado, limpieza y protección.
1. No limpiarlos todos los días
Este es, con diferencia, el error número uno. A lo largo del día, el cerumen (cera del oído), el sudor y el polvo se acumulan en zonas clave del audífono:
- La salida del sonido
- Los filtros
- Los domos o moldes
- El micrófono
Cuando esa suciedad se acumula, es normal que notes el sonido más bajo o distorsionado, ruidos molestos o incluso fallas intermitentes, en las que a ratos se escucha bien y a ratos no.
Lo ideal es dedicarles unos segundos cada noche. Basta con pasar un paño suave y seco por la superficie del audífono, y utilizar el cepillito de limpieza que te entregaron en el centro audiológico para retirar restos de cera en la punta y revisar que los orificios de salida de sonido no estén tapados.
Un minuto de limpieza al día puede evitar muchas visitas de emergencia al servicio técnico de audífonos medicados.
2. Limpiarlos con alcohol, agua o productos no recomendados
Otro error muy común es pensar que, como con otros objetos, “cuanto más desinfectado, mejor”, y usar:
- Alcohol
- Toallitas húmedas muy mojadas
- Agua directa del caño
- Jabón u otros químicos de limpieza
Los audífonos son dispositivos electrónicos muy delicados. La humedad, el alcohol y los químicos pueden entrar en el interior y dañar componentes clave, provocando oxidación, fallas en los micrófonos o problemas en la electrónica interna.
En su lugar, se recomienda utilizar únicamente paños secos o productos específicos para audífonos, como los que se incluyen en ciertos kits de limpieza y otros accesorios para audífonos medicados.
Nunca hay que sumergir los audífonos en agua, ni aplicar alcohol ni líquidos directamente sobre ellos. Si tienes dudas, lo más seguro es preguntar en Audiomax qué limpiadores son compatibles con tu modelo.
3. Exponer los audífonos a humedad y calor extremos
La combinación de humedad y calor es una de las grandes enemigas de la electrónica. Tus audífonos son especialmente sensibles a:
- El vapor del baño durante una ducha caliente
- El sudor excesivo en ejercicio intenso
- Cocinas muy calientes o con mucho vapor
- Dejar los audífonos cerca de una ventana con sol directo
- Guardarlos en el auto durante horas
Todo esto aumenta el riesgo de que entre humedad en el interior, se deterioren los componentes y aparezcan fallos de funcionamiento.
Para protegerlos, es importante quitárselos antes de ducharse, evitar usarlos en ambientes muy húmedos (a menos que el especialista diga lo contrario) y no dejarlos expuestos al sol directo ni dentro del coche.
Si sudas mucho o vives en una zona muy húmeda, puede ser muy útil complementar el cuidado diario con kits deshumidificadores o cápsulas secantes, disponibles dentro de la categoría de accesorios para audífonos medicados.
4. No cambiar filtros, domos o moldes a tiempo
Muchos audífonos medicados incorporan:
- Filtros anticerumen
- Domos de silicona
- Moldes hechos a medida
Con el uso, estos elementos se desgastan, se tapan o pierden su forma. Cuando esto ocurre, es frecuente notar menos potencia, silbidos (feedback), incomodidad o la sensación de que el audífono “se mueve” dentro del oído.
La frecuencia de cambio depende del uso, de la cantidad de cerumen que produces y del tipo de audífono. Como orientación general:
- Filtros: pueden necesitar recambio cada 3–6 semanas en personas que producen mucha cera.
- Domos: suelen cambiarse cada varios meses, o antes si se ven dañados, deformados o amarillentos.
- Moldes: el especialista indicará cuándo conviene renovarlos según su estado y tu comodidad.
Lo ideal es que en tus controles periódicos en Audiomax revisen estos componentes y los cambien cuando sea necesario, para mantener el rendimiento del audífono en su nivel óptimo.
5. Quitar o poner los audífonos tirando de los cables
En algunos modelos, sobre todo en los de tipo RIC o con tubo fino, hay cablecitos muy delgados que conectan la parte principal con el auricular dentro del oído. Por apuro o costumbre, muchas personas tiran de ese cable para sacar el audífono.
Este gesto puede pasar factura: el cable puede aflojarse, producir falsos contactos o incluso romperse internamente sin que se vea a simple vista. El resultado suele ser un funcionamiento inestable o la necesidad de cambiar piezas antes de tiempo.
La forma correcta de manipular tus audífonos es sujetarlos siempre por el cuerpo del dispositivo o por la parte más firme, evitando tirar del cable o del tubo. Si te cuesta sacarlos o colocarlos, en Audiomax pueden enseñarte una técnica segura adaptada a tu modelo y a la forma de tu oído.
6. Dejarlos en cualquier lugar y sin estuche
Otro error muy frecuente es “dejar el audífono por ahí” al llegar a casa: sobre la cama, en el sofá, en la mesa del comedor o suelto en un bolsillo o bolso junto con llaves, monedas, lápices, etc.
Esto aumenta muchísimo el riesgo de:
- Que alguien se siente encima y lo rompa.
- Que se caiga al suelo o dentro de un vaso o fregadero.
- Que se pierda o se mezcle con otros objetos.
Un hábito sencillo, pero clave, es acostumbrarse a guardarlos siempre en su estuche cuando no los estés usando. El estuche debe estar en un lugar fresco, seco y fijo en la casa, para que siempre sepas dónde encontrarlos y no estén expuestos a golpes o líquidos.
7. Dormir con los audífonos puestos
Salvo que tu especialista te lo haya indicado por una razón específica, no se recomienda dormir con los audífonos medicados puestos.
Durante la noche, es fácil que se presionen contra la almohada, que se acumulen más sudor y humedad o que el dispositivo se salga del oído y se pierda entre las sábanas. Todo esto aumenta el riesgo de golpes, deformaciones y fallas relacionadas con la humedad.
Lo ideal es que, antes de dormir:
- Apagues tus audífonos.
- Les hagas una limpieza rápida con un paño seco.
- Los guardes en su estuche o en un deshumidificador, si utilizas uno.
De esta forma, descansas tú y también tus audífonos.
8. Intentar “arreglarlos” en casa
Cuando algo deja de sonar bien, es comprensible querer resolverlo rápido. Sin embargo, intentar “arreglar” los audífonos con herramientas caseras suele ser mala idea. Abrir el dispositivo, soplar con fuerza cerca de los micrófonos o introducir alfileres u objetos puntiagudos para destapar orificios puede agravar el problema y causar daños irreversibles.
Lo que sí puedes hacer en casa es:
- Revisar si el filtro o el domo están visiblemente sucios o tapados y, si sabes cómo, reemplazarlos.
- Cambiar la pila, en caso de que tu modelo use pilas, utilizando siempre pilas para audífonos medicados adecuadas.
- Verificar que el audífono esté encendido y en el programa correcto.
Si, después de estos pasos básicos, el problema continúa, lo más seguro es acudir a un servicio técnico especializado, como el de Audiomax, donde cuentan con el equipamiento y la experiencia necesarios para revisar y reparar el dispositivo sin dañarlo.
9. No asistir a controles de mantenimiento
Los audífonos medicados no solo necesitan cuidados en casa; también se benefician de controles periódicos en el centro audiológico. Incluso aunque sientas que “todo va bien”, es recomendable que un profesional revise cada cierto tiempo tanto tu audición como el estado del dispositivo.
En estos controles es posible:
- Medir que el audífono esté entregando la potencia adecuada para tu pérdida auditiva.
- Realizar una limpieza profunda de partes internas.
- Actualizar la programación si tu audición ha cambiado.
- Revisar micrófonos, carcasas, moldes y componentes.
No es necesario esperar a que el audífono “muera” para pedir ayuda. Programa una evaluación auditiva y revisión de mantenimiento en Audiomax te permitirá detectar problemas a tiempo y alargar la vida útil de tus dispositivos.
¿Tus audífonos no suenan como antes?
Si notas que el volumen ha bajado, escuchas ruidos extraños, el audífono se apaga solo o se tapa con frecuencia con cerumen, es momento de una revisión profesional.
En Audiomax, un especialista puede:
- Revisar el estado general de tus audífonos medicados.
- Realizar una limpieza profunda y segura.
- Verificar que estén bien calibrados según tu pérdida auditiva.
Los audífonos medicados son una inversión directa en tu calidad de vida. Cuidarlos bien no es complicado: se trata de evitar unos cuantos errores frecuentes y adoptar rutinas simples de limpieza, almacenamiento y revisión.
Si empiezas hoy mismo a mejorar tus hábitos de mantenimiento y te apoyas en el servicio especializado y los accesorios adecuados de Audiomax, tus audífonos podrán acompañarte durante muchos años, ofreciendo un sonido claro y una experiencia de escucha cómoda en tu día a día.